Instagram, fiebre perruna

Instagram, fiebre perruna

Hace unos meses caí en una sucia trampa que nos tiende Instagram: seguir a perretes graciosos. Empiezas con uno, luego con otro, otro y otro, hasta que un día en tu muro de esta red social solo se actualizan fotos de chuchos que te dan igual y que ni siquiera te parecen demasiado ricos. Ese día ha llegado para mi pero, antes de dejar de seguirlos, os planteo algunas de las conclusiones a las que he llegado.

En Instagram podríamos clasificar tres clases de perros: el perro modelo, el perro circo y el perro perro.

El perro modelo @ginny_jrt (fotos de arriba) es la mejor representante de esta clase. Este chucho es el que te hará caer en la trampa: es rico, gracioso, parece divertido y sus dueños no son unos tiranos que no hacen más que sacarle fotos posando, si no que le dejan correr, mancharse, estar con los niños… No es un perro demasiado guapo y eso te hace empatizar, “el patito feo de los perros”, te dices, mientras piensas que la pobre Ginny no es un seter con su pelo caoba y sus piernas largas, ni un Golden con esa carita de peluche que te parte el corazón. Al principio le quieres por todo eso, hasta que descubres la farsa. Ginny es la reina de la pose. En el mundo del postureo canino, ha ganado el premio gordo. Todas sus caritas no son capturas del momento, fruto de la casualidad; las hace aposta para que tu caigas y un enorme ooooooh resuene dentro de ti. Sabe que es la ricura hecha perro: una lengüita fuera, un “yo no he sido” en sus ojitos o su saber estar cuando le plantan gafas de humano y una pajarita.  Siempre sabe poner la cara adecuada para cada momento. Pero más tarde llega la decepción y entiendes que Ginny es una chucha falsa e impostora. Le dejo de seguir.

El perro circo o el perro explotado. En Instagram podemos encontrar al pobre @trotterpup como el abanderado de este tipo de perretes. Tras esos disfraces tan graciosos a uno le cuesta darse cuenta que se esconden unas orejitas que se echan para atrás y un cuerpo encorvado. Las fotos de esta clase de perro están estudiadas al milímetro por sus dueños, una pluma, una pajarita, un plato de macarrones con chorizo al lado (pero no te lo comas), unos tacones… No estoy segura de si lo que veo es miedo, sumisión  o, simplemente, incomodez. Pero, lejos de parecernos graciosos nos dan bastante lástima y decidimos que no hay que seguirles jamás en Instagram.

trotterpup perro instagram

El perro perro @stevethedog es mi favorito y el que mejor representa esta clase. Ellos jamás posan, ni miran a la cámara, ni hacen absolutamente nada de lo que les dicen.  Sus dueños son mucho más éticos con sus animales y únicamente se dedican a retratar el día a día en casa. Aún así, a veces les atavían con indumentaria dispar, pero ellos, como en una especie de concesión, se dejan aburridos. Corren, saltan, enseñan las pelotas a cámara, se horrorizan en la ducha o enseñan su terrible dentadura porque ¿qué tienen los perros perros favoritos frente a cualquier otro? Claramente su fealdad. No puedes poner a un chucho bonito, jamás conseguirían tanto seguidores, tienen que ser feos. Es verdad que poner un nombre humano ayuda y Steve es claramente un ejemplo de éxito rotundo en lo que a perretes de Instagram se refieren. Jamás le dejare de seguir.

steve perro instagram