Tipografía: legibilidad, belleza formal y su mensaje

Tipografía: legibilidad, belleza formal y su mensaje

Allí donde miramos encontramos tipografía. En diseños, en camisetas, en botes y en libros, hay cientos de mensajes a nuestro alrededor, y cada uno con su propio estilo. Gracias a internet, a los ordenadores, y a las licencias creative commons, la variedad existente es interminable, y es cada vez mas fácil conseguirlas: tener un nuevo estilo en nuestro catálogo sólo supone un par de clics sin tener que desembolsar un euro, al mismo tiempo que no nos saltamos ninguna ley. Además hoy en día es muy fácil editar estos mensajes: podemos colorear, torcer, añadir efectos y cualquier cosa que se nos ocurra. Para web, plataformas como google fonts han supuesto una revolución, ya que, en lugar de usar tipos estándar y “sin gracia” y tener que convertir a imagen tipografías mas concretas para asegurar que se iban a leer en las webs, ahora es tan fácil como insertar una pequeña linea de código y tienes a tu disposición tipos para todos los gustos.

Pero hoy en día, con este avance donde nos hemos liberado de las limitaciones prácticas y donde podemos crear cualquier estilo que nos imaginemos, nos olvidamos que la tipografía tiene una función y que hoy donde mas tenemos para elegir es cuando probablemente menos entendamos que la tipografía tiene una función.

Algunos estudiosos de la tipografía, especialmente funcionalistas, tienen una máxima: una tipografía es tan buena como fácil es de leer. Sin más. Todo lo demás es patetismo, es moda, y es no ser efectivo a costa de la apariencia. Y tienen razón, pero según que casos. Vamos a entender primero este punto y luego vamos a ver “el otro mensaje”.

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Legibilidad y belleza formal

A la hora de escribir un libro, por ejemplo, elegir bien o mal una tipografía, y por supuesto su tratamiento y su composición y de los bloques y los espacios, puede suponer que terminemos el libro o que lo mandemos a la basura. Imaginate un libro de 500 páginas escrito en “lobster” (que está muy de moda ahora) en lugar de en Times New Roman, (que nos suena a cutre porque está en el Word) Pues la conclusión es que probablemente el único que termines es el escrito en Times. Las tipografías con remates, también llamadas romanas o serif, se leen mucho mejor a tamaños pequeños en textos impresos. El motivo es que los remates ayudan a identificar a la letra, al mismo tiempo que crea conexiones con las que se encuentran al lado, asemejándose a una escritura natural (se lee como una frase). Además, otro punto en cuanto a la elección de una tipografía “molona y gratuita” en lugar de una clásica, es que hay que tener en cuenta que las tipografías tienen una serie de detalles que no se ven a simple vista, como ajustes en el espacio entre las letras para asegurar que algunas combinaciones no choquen o estén demasiado separadas, o tipografías que están incompletas, donde pueden faltar caracteres o símbolos.

Otro ejemplo de mal uso sin tener en cuenta la legibilidad: usas Times pero llenas la página de lado a lado, sin dejar un solo espacio en blanco: no sólo tu dedo tapará lo que vas leyendo, sino que además la sensación de ahogo puede ser importante. Después de todo, los humanos hablamos con pausas, paramos para tomar aire, para cambiar de tema o para dar énfasis. Una buena lectura debería ser igual. Los párrafos justificados también tienen problemas: dan sensación de orden porque el bloque se mantiene alineado, pero un libro que se planteé de esta manera supondrá una lectura mas difícil que si estuviera en bandera, ¿el motivo? para que todas las líneas terminen en el mismo punto, el programa expandirá los espacios entre palabras, e incluso a veces el de las letras. La conclusión es que el espacio no será homogéneo, ni el específicamente estudiado y diseñado por el creador de la tipografía. Al no haber homogeneidad, el ojo tendrá que hacer diferentes saltos de palabra dependiendo de la línea -a veces saltará mas y a veces menos- y supondrá un esfuerzo extra. Este esfuerzo puede ser asumible en un párrafo, pero tal vez no en un libro entero. Lo de las mayúsculas no tiene perdón ni en párrafos mas pequeños: las mayúsculas no se escriben: se dibujan.

Éstos son algunos ejemplos que tratan de explicar porqué es tan importante centrarse en la función de la tipografía (que es ser leída lo mejor posible) en lugar de darle simplemente un valor estético. Intentamos diferenciarnos usando estilos que bien puede ser que estén de moda (como por ejemplo ahora mismo todo el rollo barbería vintage, escrituras handmade o helvética neue) o bien que simplemente nos gusta como queda por que nos identificamos con ello, pero al darle ese toque diferenciador muchas veces conseguimos que no se lea bien.

Pero, dejando el libro de lado y su “todo por la legibilidad”, la tipografía también tiene otro mensaje, especialmente en otros soportes mas visuales.

No es sólo lo que se lee, también lo que transmite. El tipo de letra, el color, el estilo y la composición también transmite un mensaje.

En publicaciones extensas, lo mas coherente es ser lo mas neutral posible para, además de no estropear la legibilidad con filigranas, no transmitir un mensaje que no interfiera con lo que se está leyendo. Pero, en soportes mas visuales, en páginas webs y en piezas con menos contenido, podemos jugar con el estilo para transmitir un mensaje con la tipografía, incluso sin haber leído ninguna frase. Tal vez esta “percepción” venga dada por razones ancestrales (por ejemplo, los colores negro y amarillo crean una percepción de peligro y riesgo ya que algunos animales peligrosos, como las avispas, usan estos colores) o porque se asemejan a otros estilos que tenemos memorizados (el ejemplo que habíamos puesto antes de la “barbería vintage”, en el que hoy en día relacionamos este estilo con algo artesano y de calidad, con tradición y experiencia)

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Ese algo, cuando se trata de captar la atención rápidamente es esencial. Ves una revista en un quiosco y, de un vistazo, viendo su cabecero puedes intuir si la cosa va de moda para hombres, de coches o de deporte, aparte de dar una percepción (que no tiene porqué ser real) de la calidad de la publicación dependiendo de lo cuidado que esté el diseño. Pero puede ocurrir lo contrario: ¿te imaginas un defibrilador, una ambulancia o un cartel de peligro de muerte en la “divertida” comic sans? Pues existen, y probablemente de ahí venga el odio a esta tipografía: tal vez no sea tan mala como pensamos, pero alguien, seguido de muchos, intentaron dejar de usar Times por que es “la de por defecto” por una tipografía con mas gracia (el patetismo y la moda que comentábamos al principio). Aquellos no tuvieron en cuenta ni la legibilidad ni lo que transmite la tipografía, simplemente pensaron en la belleza formal, por lo que la ambulancia, mas que gracia, tiene cachondeo.

Por eso, es importante tener en cuenta que las tipografías comunican dos mensajes: uno, el escrito, y otro, el visual. Hay que pensar en el mas apropiado para cada caso, en función, por ejemplo, de si es una publicación que se lee seguida, dando prioridad a su legibilidad y olvidando la belleza formal si es necesario, o si es un diseño que debe transmitir algo rápidamente, sacrificando ligeramente la facilidad de la lectura en pro de ese mensaje. Piensa que ese rollo vintage tan de moda no tiene porqué encajar con lo que estás creando, y no sólo eso: si estás creando una pieza que forma parte de un todo mas grande (como una pieza para una marca en concreto con un estilo visual muy marcado) puedes tirar por la borda el mensaje y la reputación de esa marca.

Así que, como siempre, si no tienes muy claro lo que estás haciendo, menos es más. Es mejor no buscar la florituras porque sí, que transmitan un mensaje que no es y que además, no se lea bien. Esa ambulancia con Arial no hubiera sido la mas estilosa, pero ahora mismo no nos estaríamos cachondeándonos de ella.

Aunque bueno, estamos hablando de ella, así que igual tampoco es malo del todo…

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